Experiencias que nos hicieron crecer y soñar, ó circunstancias que no imaginamos que nos pasarían… y sin embargo !nos pasaron!
Momentos intrascendentes, tristes o divertidos y que pasado un tiempo revivimos al recordarlos.
Tengo una pregunta; quién de ustedes llegó a pensar o expresar, !debería escribir un libro!
Ahora bien, en estos días, en esta época del internet, con la ayuda de plataformas como esta y lo masivo de las redes sociales, Hoy podemos compartir esas experiencias que siempre quisimos platicar.
Por ejemplo, recuerdos de temporada navideña que de una u otra manera nos inspiraron cambios de actitud.
Que se anuncian con el fresco cambio del clima, preludio del frío invierno, que a su vez nos trae el olor a comida y fruta de temporada; sabor y aroma de bebidas calientes, También el bullicio, en la aventura de romper una piñata con la seguridad de saberse premiado después del último golpe que la hace estallar entre frutas, risas y golosinas.
La Navidad también nos trae música. Música que al paso de los años se vuelve nostalgia por el ayer. Y en cada nueva reproducción de canciones, revivimos esos momentos que marcaron nuestra infancia y nuestra niñez.
La adolescencia llegó acompañada de nuevas personas, que trajeron nuevas experiencias, que despertaron nuevos sentimientos. Sentimientos que nos acompañan desde entonces y también en la mayoría de los casos, canciones que endulzaron esos días, o nó, pero el aprendizaje nos enseñó que el romance tiene muchas caras a veces no tan amables.
La música también nos acompañó en cada estación del año de la mano con nuestra prisa de alcanzar la vida adulta, con tropiezos y descubrimientos.
Algunos nos vimos sorprendidos con un empujón y lanzados al campo de la responsabilidad. Otros la tomamos con calma, y asumimos la responsabilidad paso a pasito, ya no había prisa y nos tomó años asumirla, al tiempo que seguíamos acumulando memorias experiencia y recuerdos.
Esuchar